Un día, ¡Vaya día! alguien se puso creativo.

Los invito a entrar, revisar, comentar, evaluar.
Conocer mi criterio y cuestionarlo es tu derecho. Un acto supremo de hipocresía sería prohibírselo.

Thursday, January 22, 2015

Guerra Económica



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Hay un elemento importante a la hora de analizar la Guerra Económica que padece el país. Está bien que hayan decubierto el pasaje de "La Casa de los Espíritus" de Isabel Allende sobre el acaparamiento, la escasez inducida y lo que padeció el Chile de Allende. Pero quisiera ilustrarles un factor que allí no es narrado, y es fundamental para comprender el momento histórico que vivimos en Venezuela, a la luz de lo que acontenció en Chile hace más de 40 años.


El fragmento que les comparto corresponde a Sudamerican Rockers, una serie producida por un canal de derecha en Chile (Chile Vision), pero ilustra un hecho que algunos camaradas me confirmaron, y fue el daño que hizo el traidor interno, el corrupto que nunca falta en todos los ámbitos, al proyecto de la Unidad Popular.

Si bien hay expresiones propias del guionista que no contribuyen al análisis, podemos omitirlas y observar el hecho que aludo: La guerra económica no nos la hace exclusivamente el adversario.

Wednesday, September 03, 2014

Panfletaria canción bolivariana por una putica



En ese pequeño universo entre el Teatro Nacional y la Catedral de Santa Teresa, casa del Nazareno de San Pablo, en esta Caracas de mareas altas y bajas, el sol amaneció más brillante que nunca. La lluviosa noche quedó atrás dejando su estela de pequeños charcos y algún resto de lodo que corrió por la acera. Alí Primera mira sonriente, serio, alegre, molesto, desde el lugar que otrora ocupara orgulloso, en ademán parlamentario, el pedestre gringo Henry Clay.

Era de mañana y -como es costumbre- a esa hora ya resonaban en las cornetas los versos del Cantor del Pueblo; el eco de sus tonadas cobró una fuerza tremenda ante el triste descanso una diminuta y maltrecha figura sobre las bancas de la plaza.

Ante la indiferencia de un anciano que leía un periódico tan arrugado como él y una mujer que miraba a los lados en espera del eterno nosequé, yacía agotada -por quién sabe qué aventura o desventura- la putica de la Plaza, una de tantas y tantos que venden su sexo para alimentar su muchacho, cargar el peso de su vicio o sobrevivir sirviendo a los placeres de una sociedad mojigata que se asquea de sí misma. Una triste escena con Alí de fondo.

Trato de hacer memoria y no recuerdo que el cantor de Ruperto le haya dedicado muchos versos a las putas, a su sufrimiento, a su condición de víctimas expoliadas, devaluadas en el mercado de lo más sublime de su escasa humanidad. Tal vez hubo algo en su Canción Panfletaria, en la que la mujer trabajadora, abandonada, parida, se casa con sus manos “para no vender su sexo y crecerá su muchacho”. Aquí no cabe poesía.

Quisiera encomendarle a aquel muchachito que en su Canción Bolivariana lograra hablarle a Alí, que le diga entre alegrías y tristezas que al gringo Henry Clay ya le quitaron de la placita vía decreto, hasta se olvidaron de su nombre. Que allí ahora está su busto, al que se puede visitar sin camisa o con camisa, que sus canciones son a veces solo un hilo musical, pero a muchos nos recuerda que hay mucho por hacer, que siempre habrán razones para la Revolución.

Mientras, un travesti con arrugas que denuncian años y dolores, se negocia a cambio de droga barata y regresa para despertar a esa putica a la que nunca le cantaste, para llevarla a no sé dónde, a fumar un poco de olvido que le queda.

Saturday, March 22, 2014

Frustrante (Palabreo para la esquizofrenia que se opone)




Allí, parasitaria, dependiente, plagiada, plagiona, sin ideas propias, desideologizada, desnuda, arrepentida, iracunda, torpe, con razones, sin argumentos, errática, muy oligárquica, medio clase media, poco pobre, presente y ausente, graciosa, cómica, lastimera, necesaria, vergonzosa, tapa amarilla, genérica, llorona, pretenciosa, triste, arrogante, bipolar, nuestra, ajena, opositora y –sobre todo- inmerecida.
La veo mendigar, gritar, sollozar, exigir. Me desafía, nos desafía, se pone a prueba: lo hace consigo misma. Se golpea el pecho, me amenaza, lo hace con todos y corre. “Soy la víctima”, grita mientras apunta, “No me mates”, recrimina y dispara. Arde por dentro, quiere que todo arda por fuera. Sólo arde su zona de confort, es frustrante, está frustrada. Me frustra.
Política: Tiene razones; antipolítica: aún así miente. Se apropia de dolores ajenos y distantes, los dice suyos y en ellos se justifica. Descubierta, delatada, lo niega todo. “Yo no fui, pude haber sido. Aunque no quisiera”. Cierto es, no lo habría soportado, es muy doloroso el dolor que bien merece la victoria. No la merecen, es todo.
Espera en el desespero. Firma cheques sin fondo y compromete lo que niega. “No tenemos Patria, la tengo hipotecada”. No pueden disponer de ella, sin duda. La perdieron en su desfachatez. La siguen perdiendo en sus puestas en escena, en la savia de ese árbol que arde junto a cauchos, basura y lo poco que les queda de tan poco.

Thursday, March 06, 2014

El foquismo manguangua




¿Cuántas veces escuchamos al Comandante Chávez invitando a los factores oposicionistas a optar por la alternativa democrática?. ¿Cuántas veces lo vimos severamente conminarlos a irse a las montañas y darlo todo si su opción era la de romper con el orden constitucional corriendo tras sus ideas?. ¿Cuántas veces vimos a esa derecha acobardarse cuándo vieron que la opción violenta implicaba más que un simple acto de vandalismo y secuestro sifrino de las calles?
Lo que ha sucedido desde el 12 de febrero parecía ser que por fin la derecha le tomó la palabra al Comandante y emprendió un proceso de foquismo para combatir al Estado y al Gobierno que lo rige (por decisión de las mayorías). Supuestamente la oposición (o ese sector violento que la tiene secuestrada) había decidido por un método que -en el argot de la guerra no convencional- se denomina foquismo; es decir, desarrollar en distintos lugares simultáneamente pequeños focos de violencia y confrontación dirigidos por grupúsculos que van desgastando a las fuerzas del orden público, hasta debilitarlo para limitar y eliminar la presencia del Estado en dichos lugares.
Durante la Guerra de Guerrillas vivida en Venezuela  en los años '60, '70 y '80, esta estrategia fue aplastada a sangre y fuego con asesoría norteamericana. Los rebeldes de entonces se alzaron en armas y asumieron plenamente las consecuencias de sus actos y decisiones. Recordemos incluso que el Gobierno adeco inauguró la Constitución de 1961 con las Garantías suspendidas, violó los Derechos Humanos de diputados y líderes de izquierda y -con personajes de la ralea de Posada Carriles- no respetó calle, casa, urbanización ni barrio donde -según soplones- se escondían los guerrilleros y simpatizantes de izquierda. Lo de las montañas es harto conocido.
De verdad pensé que por fin la derecha optó por su sacrificio definitivo en virtud de sus ideales. Pero no, lo que vemos es un bullir de foquitos hipsters (disfraz de harapo) donde la violencia desatada se ha convertido en pretendidas trancas (suerte de autoflagelaciones medievales) que la gran prensa magnifica, mientras los alzados agreden a inocentes y desafían al Estado (y al Gobierno que lleva sus riendas) para huir con poses pseudo heroicas a sus casitas pequeño burguesas donde su mami (cuando no lo hace la criada) le prepara una deliciosa cena, mientras el niño -con internet barato- se sienta con su costoso teléfono celular a mostrar muy convenientes fotografías donde se victimiza ante una Guardia Nacional que, aunque ha cometido injustificables excesos debidamente sancionados, no es ni una décima parte de los “cazadores” de hace unas décadas. !Qué manguangua!

Friday, January 03, 2014

Palabreo a la última vuelta

-"¿A cuántas vueltas se echa el perro? - A la última". Era un chiste-juego de palabras, una broma o burla inocente que solían decir los niños de época. Era ya tan común, manido, que la respuesta era automática cual letanía y su "ruega por nosotros": A la última se echa el perro. 
¿Cuándo se acabará el año? o dicho de otra forma ¿Cuándo se acabará ese amargo sabor que nos deja este año? Puede cambiar la fecha después del día de San Silvestre, pero, ¿realmente cambiaremos de año, dejaremos en el pasado su nefasto tránsito de arrebatos y dolores? Seguimos siendo los mismos, que de eso no quede la menor duda. No hay ningún fenómeno mágico que cambie nuestras almas, que surta algún tipo de efecto que nos haga ser milagrosamente otras personas.
No sabemos cuándo seremos diferentes, ¿qué es necesario para serlo y para cuándo podremos augurar mejores épocas?. A la última vuelta, emulando al perro para echarse; entonces lo sabremos. ¿Año nuevo, vida nueva? ¿Nueva vida para los mismos que somos? Pues seguiremos dando vueltas.

Monday, March 11, 2013

MiPrimerChavez


Mi primer Chávez 
La verdad es que era un imberbe; éramos dos, de hecho. Cabezas hirvientes en medio de un aula pequeñoburguesa. Sin más ideales que ideas confusas, sueños de cambio y las charlas del profesor José. Fue algo curioso porque bajamos, sí, los únicos. El pana y yo: El flaco y el calvo.
Caminamos la solitaria avenida cuando se asomaba la noche y -como detalle- una puta vieja, modelo de la Venus de Willendorf, nos ofreció sus servicios. Llegamos al viejo teatro, un cine que tuvo algún momento de gloria allende décadas para recibir a ese hombre que nos generaba entre admiración y curiosidad. Es 1996, creo.
Llevábamos aún nuestro uniforme: la camisa color beige, los zapatos y el pantalón de vestir. Tendríamos a lo sumo 17 años y estábamos entre miles de años, canas, ojos brillantes, camisas y boinas rojas. Franelas desvencijadas, gallitos y banderas coloradas que se agitaban.
No recuerdo quiénes estaban allí en el escenario, tampoco quiénes hablaban. ¿Por qué lo hacían, cómo lo hacían, qué dijeron?. Ha pasado mucho tiempo. Pero sí vienen a mi mente las arengas: vivas a Cuba, a lo rebeldes, a las grandes luchas. Hasta encontramos eco en un grito solidario a nuestro: ¡Viva Vietnam!, con canciones de Alí Primera al coro de "Ho Chi Mihn, el hombre que sembró de esperanzas el vientre de Vietnam".
Así fue la espera, así fue el momento. Cantamos, aplaudimos y gritamos por los pueblos del mundo.
Llegó él, sí, no llevaba la boina, vestía casual. No lo dejaban llegar al escenario. Estábamos lejos y atinamos a verlo apenas. Aplaudimos con más fuerza y le dimos la bienvenida. Así fue y así volvimos a nuestras casas.
Vendría toda una época de luchas, de comprensiones, de caminos que se toman, de senderos que se distancian. Nunca dejamos de abrazarnos incluso en momentos de sensibilidades.
El 11 de agosto de 2012 fue la última vez que le vi. Pasó en ese camión, sudoroso, emocionado. Entre la muchedumbre alzó a una nena desesperada a la que abrazó cual padre, recibió cartas, besos, clamores, amores en una avenida donde una puta alguna vez nos dijo “a la orden” y esa tarde no cabía un alma más.
La vida, la causalidad, la misma ciudad natal que había dejado antes, me tenía de vuelta por un par de días –y por mero destino- frente a un gigante que  hacía 16 años apenas había colmado un pequeño teatro en el que estaban dos muchachos que hoy hacen patria por caminos distintos y lamentan –a su modo cada quien- la partida de ese ese hombre que sembró de esperanzas el vientre de Venezuela.

Saturday, December 22, 2012

Recurso De Interpretación

Recurso de Interpretación

En una particular era de incertidumbre y frustrados apocalísis, cuando todos se erigen como Constitucionalistas: Intérpretes autoproclamados de la Carta Magna. Hermenéutas improvisados de Popol Vuh azulito, sacerdotes del señorío de las leyes alguna vez mancilladas a fuerza de rasgaduras desafiantes y desobediencia de rayos catódicos y de llantas ardientes.
En ese momento preciso, cuando ya nadie sabe qué hacer (qué decir), mágicamente aparecen los que lo saben todo y dicen "lo dicho dicho está": práctimcamente lo que una vez negaron.
Las togas se caen, las pelucas se crispan y dejan al desnudo una sociedad de iguales en la que los apologistas de las majestades, de la gloria del mérito, se cagan en las instituciones y en su propio credo.
Nos estremecemos, nos acostumbramos y seguimos creyendo. 
Porque parece que ya la cosa es sólo cuestión de fe.